El término canícula alude en su primera parte a “canes” (del latín canis, ‘perro’), pero, como suele suceder, el animal juega aquí poco protagonismo. En realidad, el término hace referencia a la estrella Sirio, de la constelación Canis Maior, que durante unos días se convierte en la más brillante del firmamento y cuyo máximo esplendor coincide con el periodo estival. La aparición de Sirio parece que hacía temblar a nuestros antepasados. Conocida como “la abrasadora”, hace unos cuantos miles de años se creía que irradiaba calor y que, en conjunción con el Sol, daba lugar a las jornadas más sofocantes del año. Hoy, aunque los días más calurosos no coinciden con el orto helíaco de Sirio (que en la actualidad se observa a principios de septiembre), el término canícula ha calado tanto en la tradición que se sigue utilizando como el periodo estadísticamente más caluroso del año, que en España se encuadra entre el 15 de julio y el 15 de agosto.